Ejercicios
Factores limitantes a la producción de fuerza

La producción de fuerza a corto y largo plazo depende de los siguientes factores principales:

1) entrenabilidad.

2) eficiencia neuromuscular.

3) eficiencia biomecánica.

4) factores psicológicos.

5) dolor y miedo al dolor.

6) lesión y miedo a lesionarse.

7) fatiga.



1) Entrenabilidad: Este concepto se refiere al potencial de desarrollar la fuerza en respuesta a un régimen de entrenamiento específico y depende, en gran medida, de los factores genéticos y del nivel de entrenamiento previo.

Los factores genéticos determinan el potencial de hipertrofia, las características de la palanca en cada articulación, la distribución de fibras rápidas y lentas en diferentes grupos musculares y eficiencia metabólica.

El nivel de entrenamiento anterior se refiere al nivel de condición física especial que posee un individuo antes de empezar el entrenamiento regular. La carga física impuesta por el trabajo, juego y deporte esporádico tiene un acentuado efecto sobre la capacidad para aumentar el nivel de fuerza, siendo posible las mayores mejoras relativas en los individuos no entrenados y las menores en deportistas de elite. Sin embargo la respuesta individual al entrenamiento en un cierto nivel de condición física especial está en gran parte determinado por la predisposición genética a incrementar con facilidad la hipertrofia, fuerza y potencia.

2) Eficiencia Neuromuscular: Se refiere a la habilidad con que una persona ejecuta un determinado movimiento y se relaciona con el nivel de efectividad e intensidad con que se reclutan las fibras musculares en los grupos musculares apropiados para producir un tipo de movimiento adecuado y potente. Todas las acciones motoras son controladas por procesos nerviosos y neuromusculares, por lo que ese factor debe considerarse fundamental para la producción funcional de fuerza.

3) Eficiencia Biomecánica: Está relacionada con factores genéticos como las características de las palancas del cuerpo, la fuerza relativa de diferentes grupos musculares que controlan el movimiento de cada miembro y la eficiencia neuromuscular que orquesta todos los modelos de movimiento del cuerpo. A diferencia de los inmutables factores genéticos que predisponen a una persona a conseguir un potencial que, con mucho, exceda al de otra persona, tanto la eficiencia neuromuscular como la biomecánica están profundamente influidas por el entrenamiento y constituyen un vehículo para producir grandes incrementos del nivel de fuerza.

4) Factores Psicológicos: El rendimiento deportivo depende en gran medida de factores psicológicos como la motivación, la agresividad, la concentración, la atención, la capacidad para tolerar dolor o mantener un cierto nivel de esfuerzo, la percepción de sensaciones y sucesos en el entrenamiento y en la competición, el efecto placebo, las dotes de comunicación, la capacidad para soportar la ansiedad o tensión, la actitud frente a la competición y los otros deportistas, la actitud al ganar o al perder, la capacidad de aprendizaje, el estado de ánimo, la personalidad, el estado de alerta o de vigilancia, la capacidad para controlar las distracciones y la capacidad para relajarse efectivamente. El papel del entrenador para ayudar al deportista en este aspecto no debe ser desestimado, ya que la preparación física ideal en el deporte nunca compensará las deficiencias producidas por la debilidad psicológica que surge durante la competición.

5) Dolor y Miedo al Dolor: El dolor limita seriamente a un deportista en su intento por producir una fuerza máxima en cualquier instante. El dolor por una lesión es una respuesta protectora ante cualquier actividad que provoque o haya provocado cierto daño. Este aviso de dolor debe ser tratado inmediatamente para evitar una lesión más importante. El dolor por un esfuerzo no es necesariamente el resultado de una lesión, pero se refiere a la interpretación personal del esfuerzo.

La posibilidad de evaluar el grado subjetivo del esfuerzo, puede ser particularmente útil para evitar el sobreentrenamiento, ya que la tensión está determinada no sólo por la magnitud objetiva de la carga, sino también por el grado de dificultad con que la carga es sentida por el deportista durante una serie o sesión de entrenamiento. La tensión física se relaciona más con la magnitud objetiva del ejercicio, mientras que la tensión mental se relaciona más estrechamente con la percepción subjetiva de uno sobre el nivel de exigencia de la carga.

6) Lesión y Miedo a Lesionarse: No se requieren sofisticados análisis para confirmar que una lesión aguda o crónica puede imposibilitar la producción de una fuerza máxima. En particular, la inhibición refleja de la contracción es un fenómeno conocido que produce debilidad muscular cuando se lesiona una articulación. La importancia de preparar un entrenamiento efectivo y seguro para desarrollar la fuerza resulta obvia, así como la utilización de adecuados programas de rehabilitación para permitir el retorno del deportista a las competencias. Normalmente, es poco importante que la valoración médica establezca que la rehabilitación se ha completado; el retorno a la alta competición sólo se producirá con éxito si el deportista percibe que se ha recuperado y el miedo a una nueva lesión es mínimo.

7) Fatiga: La fatiga determina la capacidad para mantener un tipo específico de esfuerzo, que va desde grandes exigencias cardiovasculares en carreras maratonianas a los breves picos de fuerza máxima de los halterófilos. La fatiga rápida es provocada por los esfuerzos máximos y la fatiga más lenta que conlleva bajas intensidades y larga duración como las carreras de larga distancia y el ciclismo.

Es necesario distinguir entre fatiga central y fatiga periférica; la primera se asocia con el sistema nervioso central, con factores externos al sistema muscular, y la segunda se refiere a los procesos de fatiga en el sistema nervioso periférico y el neuromuscular. La fatiga central se relaciona con una disminución de la motivación, una transmisión alterada de los impulsos nerviosos medulares y un reclutamiento debilitado de las motoneuronas medulares. La fatiga a nivel de la célula muscular puede afectar a uno o más de los muchos procesos de excitación-contracción. La alteración de alguna fase de esta secuencia de procesos disminuirá la capacidad de la célula para realizar un esfuerzo máximo.

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