Salud
Efectos psicológicos en las lesiones deportivas

El estrés de la vida cotidiana, la falta de contención familiar, las exigencias desmedidas, desencadenan más riesgo a sufrir lesiones deportivas que la personalidad misma del atleta.

Los entrenadores y familiares que impulsan excesivamente a los atletas y son incapaces de generar un soporte psicológico adecuado incrementan la posibilidad de que los atletas se lastimen.

Los entrenadores y preparadores físicos pueden reducir estos riesgos tomando las medidas necesarias, como por ejemplo generando una conciencia en el ámbito familiar de que una participación deportiva muy activa puede inducir la probabilidad de lesionarse y que esta puede ser minimizada con acciones y técnicas apropiadas. Otros puntos importantes son la reducción de la importancia de ganar "a cualquier precio", una mejoría en el auto-control y auto-confianza del atleta, así como también tratar de inculcar métodos de manejo de estrés.

En ciertos atletas, las lesiones graves pueden tener efectos psicológicos devastadores que van desde la auto-exclusión hasta el abandono de la práctica deportiva. Aquí cobran vital importancia los entrenadores, que deben dar la contención adecuada y no generar el sentimiento de ser una pieza completamente descartable o sustituible; para así evitar todos estos efectos.

La gran cantidad conjeturas y preguntas al respecto deben ser analizadas- ¿Existen algunos tipos de personalidades que son más propensas que otras a lesionarse? ¿Por qué algunos deportistas retornan a la actividad en mucho menor tiempo que otros? ¿Deberían los entrenadores, psicólogos o kinesiólogos usar estrategias específicas para ayudar a los atletas a tolerar emocionalmente las lesiones? ¿Pueden estas estrategias acelerar el retorno de los atletas a los entrenamientos?

Para esto el Instituto en Ciencias del Deporte de Gatorade, reunió en una mesa redonda a especialistas en el tema, para debatir y dar posibles soluciones a cada una de las inquietudes. Ellos son Daniel Gould y Linda Petlichkof como académicos universitarios e investigadores en psicología del deporte, y Bill Prentice y Fred Tedeschi, como kinesiólogos de amplia experiencia en atención deportistas universitarios y profesionales. Desde mi modesto lugar y habiendo competido, entrenado y convivido durante 12 años en las instalaciones de CENARD (Centro de Alto Rendimiento Deportivo Nacional), con diversas selecciones nacionales, también expresaré algunos de mis puntos de vista y vivencias personales.

¿Existe algún factor psicológico clave, o tipo de personalidad que pareciera estar implicado en la aparición de lesiones deportivas?

En resumen ellos expresaron: Existen muy pocos tipos de personalidad anormal asociadas con el inicio de lesiones. Sin embargo se ha demostrado que el estrés puede inducir el incremento de lesiones. Los factores psicológicos por sí solos no son la causa, mas bien incrementan el riesgo cuando existen factores físicos que ambientan la aparición de los daños como ser desbalances musculares o nutricionales, exceso de fatiga.

Se piensa que el estrés provoca estos riesgos debido a que genera desconcentraciones, falta de atención y una marcada tensión muscular.

No es bueno categorizar a los atletas por su personalidad, ya que esto podría producir más daños que beneficios, pero existen algunos factores psicológicos como perfil de alta ansiedad, altos niveles motivacionales y mentalidad simple o única, que están asociados con la ocurrencia de lesiones.

Existen otros factores que pueden predisponer a lesiones: una agresividad extrema debido al miedo de perder o por culpa de plantear objetivos poco realistas o no alcanzables, el ser reservados, aprehensivos, solitarios o extremadamente sensibles, o la incapacidad de tolerar el estrés asociado a las lesiones.

¿Existe alguna evidencia de que los atributos psicológicos de los entrenadores y familiares puedan contribuir a una mayor o menor incidencia en lesiones deportivas?

En resumen ellos expresaron: Los entrenadores y familiares son muy influyentes en la vida de los atletas. Consecuentemente ellos pueden tener algún efecto sobre la incidencia de las lesiones. Existen entrenadores y padres que han llegado a presionar atletas para competir mientras han estado lesionados o a participar en algún evento en contra de su voluntad.

Los entrenadores y parientes generan altos niveles de estrés en los deportistas, y más aún cuando asumen la actitud de que atletas lesionados son inútiles, generando el ambiente para que ellos sigan entrenando, escondiendo sus problemas y favoreciendo la posibilidad de que aparezcan nuevos daños.

Pretince afirma que es mucho más probable que entrenadores y padres puedan influir en como un atleta percibe una lesión sufrida que contribuir a la incidencia de la misma. Para el atleta la lesión es real, pero si su entorno minimiza el problema, el atleta tiene más probabilidades de adoptar una actitud similar, y esto puede provocar un perjuicio mayor.

¿Existe algún beneficio psicológico, en explicar tempranamente a los atletas jóvenes y sus parientes acerca de los riesgos de lesión en algún momento de la experiencia deportiva?

En resumen ellos expresaron: Más allá de informar de los riesgos asociados al deporte, se debería focalizar sobre aspectos que puedan minimizar la aparición de las lesiones, como por ejemplo aseguran que el atleta esté acondicionado, que realice prácticas deportivas seguras y que aprenda a distinguir entre lo que son dolores propios del entrenamiento y dolores generados por lesiones.

Además de tener cuidado con los riegos físicos se debe inculcar a atletas, entrenadores y familiares que existe un estrés generado por estos últimos, y que en tal sentido es importante el aprendizaje de técnicas para manejo de estas situaciones, tanto para mejorar el rendimiento así como para reducir el riesgo a lesionarse.

En cuanto a mi experiencia personal, les digo que la mayoría de estos temas me ha llegado a tocar muy de cerca y son realmente de mucha importancia. El entrenador es una pieza clave en estos rompecabezas. Gracias a Dios he tenido varios, no sólo con distintas formaciones sino de varias nacionalidades. Comenzando por mi padre, pasando durante 10 años por una figura reconocida en el ambiente del entrenamiento como Horacio Anselmi, hasta terminar con entrenadores como el ukraniano Gregory Krivonos formador de campeones europeos y medallistas mundiales.

Corriendo el año 1990 y siendo considerado el mejor levantador de pesas juvenil de Argentina sufrí una lesión importante en el tendón rotuliano de la pierna izquierda. Las consecuencias para mí fueron terribles. Pasé de ser un deportista al que todos admiraban, a una persona que constantemente causaba problemas en las plataformas de entrenamiento. Todo el ámbito que me rodeaba inclusive mi entrenador consideraban que yo era una persona que me lesionaba habitualmente, y que exageraba mis dolencias.

No sólo no tuve la contención necesaria sino que intentaron dejarme fuera de los entrenamientos nacionales por un año. Esto me demandó 3 años de recuperación y la pérdida de un objetivo muy importante como lo era la partición en los Juegos Olímpicos de Barcelona, además de la aparición de problemas psicosomáticos por las presiones que debía soportar, es ejemplo de esto que llegó a mis oídos que mi carrera deportiva estaba acabada a los 21 años y que ya tenía el reemplazante ideal, nada más y nada menos que mi mejor amigo.

En ningún momento alguien se puso a analizar la aparición de mis frecuentes dolores. Años anteriores por presiones de los mismos dirigentes y entrenadores debía constantemente bajar de peso corporal para cumplir con las exigencias de calendarios internacionales, en plena edad de desarrollo, con un porcentaje graso que no superaba el 12% y con peso de 62 kg.

En otra oportunidad debí presentarme a un campeonato panamericano con tan sólo un mes y medio de entrenamiento serio. Las consecuencias fueron, un desprendimiento de ligamento colateral interno del codo y una fractura en esa parte del húmero.

Por suerte años más tardes pude estabilizarme en mi peso actual, tener un feed-back muy importante con mi entrenador, controlar las situaciones estresantes gracias a una ayuda profesional y competir con aspiraciones a nivel sudamericano, panamericano y mundial sin la aparición de las molestas lesiones.


CONCLUSION


Contrariamente a lo que uno puede esperar, no necesariamente el atleta más arriesgado o agresivo es el que más se lesiona. Elementos estresantes como desacuerdos familiares, discrepancia con los, o entre entrenadores, problemas con amigos o parejas, falta de atención familiar, estimulación de ganar a toda costa sin medir los daños físicos o psicológicos que esto pueda acarrear, sumado a la incapacidad de manejar estas situaciones puede incidir en la aparición de lesiones.
Los profesionales que rodean al deportista y su entorno deben reunirse y mancomunar las acciones necesarias para reducir este riesgo.

Los atletas lesionados deberían ser tratados como miembros importantes de un equipo para prevenir el aislamiento y las consecuencias que puedan desarrollarse posteriormente.


Lic. Gabriel Lemme


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