AEROMODELISMO
Un poco de Historia

El aeromodelista sabe y siente que su modelo recoge en escala toda la rigurosa y afinada técnica aeronáutica de la aviación que permitió al hombre su sueño de volar y , sabe también, que gracias a estos modelos se ha conseguido en las distintas épocas pruebas, ensayos y confirmación de teorías y progresos imposibles de otro modo.
La historia del aeromodelismo es en sus primeras etapas, la propia historia de la aviación, pues hasta que el hombre pudo volar, los ensayos, en su mayoría, se hicieron en base de modelos reducidos.
El enorme auge logrado por el aeromodelismo en todo el mundo ha sido, sin duda, debido a los aviones teledirigidos. Hoy en día es fácil admirar las más difíciles y arriesgadas maniobras de los más sofisticados modelos en las veloces y complicadas competiciones, pero estas maravillas se han logrado a través de un largo camino que comenzó hace alrededor de 2.250 años con Arequitas de Tarento (siglo III a. de C.) y su famosa paloma voladora, o, como para el americano Roy L. Clough Jr., el primer aeromodelo fue el boomerang de los aborígenes australianos. El boomerang es, desde el punto de vista formal, un ala volante (en su versión moderna) pero difiere en la forma de volar ya que lo hace por rotación. El boomerang, en manos de un experto, tiene la curiosa cualidad de seguir una predeterminada trayectoria, volviendo a la mano del lanzador, por ello los primitivos australianos lo utilizaban como arma de caza o de tipo ofensivo, pero, cuando lo lanzaban por el puro placer de verlo volar, entonces sin duda la terrible arma se transformaba en un plácido aeromodelo.
La naturaleza a su vez, también tiene sus aeromodelos: las semillas de la zanonia macrocarpa, en forma de ala volante, que en inimitables vuelos, recorren fantásticas distancias. La curiosa forma de la semilla fue utilizada como planta alar de los aviones en los años anteriores a la primera guerra mundial.
Pero de aquellas épocas remotas no ha habido ni continuidad ni jalones que pudieran significar concretas definiciones secuenciales que hayan articulado el desarrollo del aeromodelismo hasta el día de hoy, de modo que el aeromodelismo moderno se inicia para nosotros en el siglo XIX.

Ya en 1804 encontramos un planeador extremadamente simple, construido por el ingles Cayley, auténtico precursor de los modernos hand launch gilder (gráfico de la izquierda).

El francés Alphonse Penaud está considerado el padre del aeromodelismo moderno porque en el año 1871 construyó un simple modelo denominado “Planophore”. Su sistema de tracción consistía en una hélice accionada por un haz de gomas torsionadas (gráfico de la derecha).

Otros investigadores identifican a Julien, anterior a Penaud, como el auténtico precursor del aeromodelismo.

Otro hito de la historia que nos ocupa es Tatin, que en 1879 inventa el motor de aire comprimido para aeromodelos, dándose un importante paso, pero no era la solución ideal porque su utilización requería dar presión a inmensos depósitos que accionaban la hélice, no obstante su uso se prolongó hasta bien entrado el siglo XX.
Hargrave, en 1885 en Australia, se hizo famoso con un modelo ornitóptero.

Otros precursores son Dandrieux, Llangley y Lilienthal, que antes de volar sus primitivos prototipos, ensayaron con modelos de planeadores junto con otros muchos investigadores.
Al motor de aire comprimido le sucede el de CO2 (llamado de oxígeno) en que el enorme depósito de aire tan trabajoso de llenar a la presión suficiente, es sustituido por una pequeña cápsula que contiene anhídrido carbónico a enorme presión. Era de uso muy corriente en los Estados Unidos. Este tipo de motor se ha usado todavía hasta hace unos cuarenta años (aunque en forma restringida) y aún hay revistas de aeromodelismo donde es posible encontrar modelos para armar de poca envergadura que puedan ser utilizados alternativamente con motores de explosión de 1 cm3 o uno de este tipo, fabricado por la casa Herkimer, creadora de los motores OK.
No debemos dejar de mencionar a Lord Wakefield, que en 1928 instituyó una copa destinada a una competición internacional para modelos con motor a goma, que aún sigue en litigio y cuya sola reseña sería tema para un libro.
El aeromodelista de hoy es heredero del significativo aporte de hombres como Cayley, Penaud, Lilienthal, Walker y muchísimos otros que han hecho del aeromodelismo un deporte popular.
Los años 30 marcaron una nueva época cuando se utiliza el motor a explosión, que hasta entonces sólo se usaba en los automóviles, uno de los primeros fabricados en serie es el Brown Jr., desapareciendo entonces los problemas de los motores CO2.
Esta aparición hace dar un completo giro al aeromodelismo. Poco a poco se van perfeccionando los motores y debemos subrayar la importancia que tiene la aparición del primer motor de bujía incandescente, con lo que se suprimió el engorroso sistema de encendido de chispa, así como la aún mayor simplificación que suponen los motores diesel. El empleo de los motores a reacción para aeromodelos recién terminada la segunda guerra mundial, no tuvo en un principio la trascendencia que se esperó.
En el período entre guerras el aeromodelismo fue instituído en Alemania como materia de la educación sistemática y se constituyó entre los jóvenes en el primer paso, la iniciación a la aviación, formándo a aquellos que más tarde nutrieron las filas de la Lufwaffe o los departamentos de diseños y fábricas de aviones de guerra que en pocos años llevaron a la aeronáutica a dar un paso gigantesco en su evolución.
En la década del 40 se empiezan a construir las primeras maquetas, reproducciones exactas de los aviones existentes y poco después se comienza a desarrollar los primitivos sistemas de comando radio eléctricos a distancia, los que requerían de un Kg de batería de 90 V para poder operar.

El aeromodelismo encontró una enorme expansión con la aparición del vuelo circular, que en su forma primitiva, se debe a Víctor Stanzel, un tejano que controlaba su modelos con un cable y una caña. La comercialización de este tipo de modelos empieza en enero de 1940. El día 26 de diciembre de ese mismo año se registra la patente número 2.292.416 debida a Jim Wlaker, de Portland, Oregòn, en la que se describe el sistema de control por dos cables en la forma practicada en la actualidad.
Hoy, transcurridos más de 135 años de su invención y a pesar de los modernísimos micro motores, sigue utilizándose el motor a gomas, cuya teoría de empleo se debe el genial Penaud.

No existe una única técnica para construir aeromodelos. Cada persona adquiere conocimientos y práctica que aplica de acuerdo a su capacidad, disponibilidad de tiempo y espacio y habilidad.
Existen sí, diversas disciplinas técnicas que concurren en mayor o menor medida en auxilio del aeromodelista.

El aeromodelismo es una afición extendida a todo el mundo que ocupa, apasiona y entretiene a personas de todas las edades. Ha intervenido en
las comunicaciones, en los ocios, en los descubrimientos, en las exploraciones y en la guerra. Es un hobby que ha influido en la vida de la humanidad.

El último gran paso del Aeromodelismo ha sido la popularización del Radio Control, que existiendo desde hace muchos años, era practicado por muy pocos expertos dada la complejidad y coste de los equipos. El desarrollo del radio control es muy difícil de señalar con fecha precisa, ya que ha ido de la mano con la evolución y avances en técnica electrónica y cada pequeño adelanto suponía una ampliación de uso. Pero el gran paso es sin duda la aparición de los primeros equipos de R/C comerciales “todo transistores”, con lo que se masificó el uso de la radio entre los aficionados.

Es evidente que el avance de la aviación ha influído directamente en el avance del aeromodelismo y, recíprocamente, éste ha propiciado el desarrollo de aquella, hecho que corrobora la estrecha relación e influencia que existe entre ambas disciplinas.
En la actualidad la actividad aeromodelística se encuentra ampliamente desarrollada, podríamos decir que internacionalmente está en su apogeo, contándose con instituciones nacionales e internacionales importantes, materiales de avanzada para la construcción, tecnologías electrónicas de punta para las prácticas de vuelo e incluso una amplia disponibilidad informática para el diseño y el aprendizaje de vuelo.
Respecto de su ámbito, el aeromodelismo es universal, no tiene fronteras ni distinción de idiomas o razas, propendiendo a la confraternización internacional y generacional.

El aeromodelismo, por sobre todas las cosas, es pasión. Más allá de la evolución de sus circunstancias lo que permanece invariable es el desarrollo de la imaginación y el entusiasmo que todo aeromodelista pone en la construcción de un ingenio propio, que nadie como él puede disfrutar viéndolo volar, sintiendo así la recompensa de todos sus esfuerzos para dominar con su modelo la fuerza de la gravedad.
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